domingo, 16 de octubre de 2016

LA CHISPA QUE INCENDIO TODA LA PRADERA

LA CHISPA QUE INCENDIO TODA LA PRADERA

(A 13 años de la Victoria Popular del 17 de Octubre-2003.

“Fue, efectivamente la lucha revolucionaria y autonomista de la UPEA, la que encendió la chispa que incendió la pradera seca de la ciudad de El Alto”


La historia verdadera y auténtica de la UPEA, está sumida en la más completa confusión por el carácter complejo que tuvieron las jornadas heroicas de noviembre y octubre de 2003. Por entonces, la juventud alteña dispuesta a conseguir por todos los medios la autonomía universitaria que le correspondía por Ley Constitucional y que era negada sistemáticamente por los gobiernos neoliberales reaccionarios y filo-fascistas de Tuto Quiroga y Gonzalo Sánchez Lozada, se dispuso a combatir sin tregua para conseguir sus propósitos mediante la movilización de toda una ciudad que apoyaba resueltamente todas  esas aspiraciones.

Las heroicas jornadas del Octubre Rojo de 2003, por el triunfo rotundo y el derrocamiento del genocida y Negro para la reacción y por la pérdida de tantas vidas humanas, tuvieron como vanguardia rebelde a la juventud universitaria que junto a sus reivindicaciones específicas, planteaba una oposición franca a los gobiernos neoliberales. Los acontecimientos se fueron profundizando y radicalizando en medio de una bárbara represión de parte del gobierno gonista que pretendía ahogar en sangre la rebeldía estudiantil y popular.

La calificación de la “chispa que incendió la pradera” no es artificial, porque efectivamente, los sistemáticos movimientos, manifestaciones, caravanas, marchas de larga distancia, huelgas “blandas”, huelgas duras, crucificciones, enterramientos, lapidaciones y toda tipo de protestas que adquirían paulatinamente un carácter francamente revolucionario, fueron mostrando a toda la población la posibilidad de derrocar una política anti-nacional y un gobierno entregado de pies a cabeza al interés transnacional de entrega del gas a los Estados Unidos, vía Chile.

Finalmente un 17 de octubre, hacen trece años, una gigantesca movilización alteña que tenía francos propósitos revolucionarios de derrocar al Gobierno, consiguió la huida vergonzosa y apresurada del oligarca Sánchez Lozada a su cueva conocida: los Estados Unidos.

Estas gloriosas jornadas que han quedado grabadas en letras de molde en la historia nacional, y al margen de cualquier falsa modestia, fueron encendidas por la chispa universitaria de la UPEA, que consiguió incendiar toda la pradera seca de las necesidades de un pueblo olvidado como el alteño. Al frente de las mismas se encontraba una juventud cuya cabeza dirigente era claramente la conducción universitaria que sobrepasando los estrechos límites autonomistas universitarios, planteaba un cambio radical de la política nacional en general.

Sin embargo, a trece años de tan inolvidables acontecimientos, surgen de las sombras de la mediocridad y la mezquindad, voces que pretenden enlodar el prestigio de los actores directos de esas jornadas, méritos que fueron ampliamente reconocidos por la comunidad universitaria alteña en distinciones, diplomas, títulos, como los de “Rector Honorario Vitalicio”, “Doctor Honoris Causa”, “Docente emérito”, y otros.

Aquellas jornadas heroicas forman ya parte de la gloriosa condición revolucionaria del pueblo alteño como vanguardia de los pueblos y naciones bolivianas que superando procesos de cambio debe enrumbarse decididamente hacia el socialismo.


Jorge Echazú Alvarado

Primer Rector Autonomista de la UPEA.

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