lunes, 11 de abril de 2016

¿EN QUÉ ESTÁN DE ACUERDO LOS GOBERNANTES CHILENOS CON LA DERECHA BOLIVIANA?

¿EN QUÉ ESTÁN DE ACUERDO LOS GOBERNANTES CHILENOS CON LA DERECHA BOLIVIANA?

Tradicionalmente ha gustado a la oligarquía chilena menospreciar a Bolivia y  presentarse ellos como parte de una comunidad internacional civilizada, moderna y democrática a diferencia de nosotros, los bolivianos, que, a su juicio seríamos un poco bárbaros, autoritarios, atrasados y obviamente en su prejuiciosa concepción, detentadores de una democracia subdesarrollada. No le fue posible al periodista de la Televisión Chilena disimular estos prejuicios en su entrevista a Carlos Mesa, cuando -fuera de todo contexto- le preguntó si consideraba que la Democracia boliviana era una democracia plena. ¿Cuál era la intensión detrás de esta pregunta? Obviamente había la pretensión de continuar elaborando la imagen de un contraste entre una sociedad moderna y democrática, como la chilena, frente a una Bolivia que todavía no alcanza a desarrollarse plenamente en el ámbito democrático y sigue ciegamente a un caudillo que, con pretensiones exclusivamente personalistas, ha logrado entusiasmar a la población boliviana con reivindicaciones “ancladas en el pasado”. Esa imagen prejuiciosa, pretensiosa, interesada y distorsionada buscan promocionarla para que una comunidad internacional tome partido por “la civilización, con democracia plena” frente a una sociedad “poco civilizada, sin democracia plena”. A eso apunta toda su argumentación del respeto a las instituciones y convenios internacionales que ha alcanzado la comunidad Internacional, como si esa institucionalidad y otras convenciones no hubieran sido producto de una determinada correlación de fuerzas en un determinado momento histórico, una correlación de fuerzas que, entre otras cosas, también incluía la fuerza de las armas, es decir, procedimientos nada democráticos, como el que usó la oligarquía chilena para arrebatarnos nuestro territorio en el Litoral.
Ahí está entonces la coincidencia entre los gobernantes chilenos y la derecha boliviana, vale decir, en presentar a la democracia boliviana como una democracia imperfecta (no plena) que sigue a un caudillo que busca “eternizarse” en el poder. El periodista Chileno incluso llegó a decirlo explícitamente, sin contar con la sinceridad de Mesa que pudo explicarle las veces que Evo Morales ha obtenido la mayoría absoluta de la votación del pueblo boliviano, sin necesidad de recurrir a nuestra reivindicación marítima.
Deben saberlo entonces, los opositores que cacarean sobre la “afrenta” a la democracia boliviana cuando se plantea la reelección de Evo Morales que lo único que pueden lograr es hacerle juego a los gobernantes chilenos en sus intentos de mostrarse como la “democracia perfecta” frente a nuestra “democracia carente de plenitud”.
Esto, sin embargo, no debe extrañar. La oligarquía boliviana siempre ha sido furgón de cola de la oligarquía Chilena. Lo fue en la misma Guerra del Pacífico cuando Aniceto Arce realizaba intentos por hacernos romper la Alianza con el Perú para entrar en acuerdos con la oligarquía Chilena. Los ofrecimientos que Chile hacía a Bolivia datan de aquél entonces. Llegaron incluso hasta promover el golpe contra el presidente Daza que se reusó a llegar a un acuerdo con el gobierno Chileno.

Por eso, la derecha y la oligarquía boliviana, como ninguna otra oligarquía, no tiene patria, sólo le interesan los intereses económicos o políticos inmediatos. Para eso puede llegar a vender su alma al diablo.

PCMLM

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